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Aldous Huxley: Una "mente civilizada que se enfrenta a México"

Aldous Huxley

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28 de junio 2026

por Philip Gambone

Aldous Huxley (1894-1963) es quizás más conocido por su novela antiutópica Brave New World. Pero el prolífico Huxley, que publicó cerca de cincuenta libros, fue un escritor de rica y enciclopédica amplitud. Para él, ser novelista no era suficiente, señala Peter Firchow, uno de los muchos biógrafos de Huxley. "Lo que aspiraba a ser era, al mismo tiempo, filósofo, crítico, científico, economista y moralista".

Huxley nació en el seno de dos renombradas familias intelectuales británicas. Por parte de su madre, su tío abuelo era el gran poeta victoriano y crítico literario Matthew Arnold; por parte de su padre, su abuelo era Thomas Huxley, uno de los más importantes escritores científicos de su época. Educado en Eton y Oxford, Aldous impresionó a sus amigos como "formidablemente sofisticado" y "deslumbrante", un joven que ya lo había leído todo.


Matthew Arnold
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Tras publicar cuatro libros de poesía, Huxley se volcó a escribir novelas. Sus primeras obras se caracterizaban, como alguna vez lo expresó Kenneth Clark, por sus "brillantes conversaciones, en las que la gente decía cosas que habrían escandalizado a los maestros de escuela". Eran historias cínicas que "destilaban ironía" y retrataban "limbos morales", escribe otro de los biógrafos de Huxley, Dana Sawyer. Para finales de la década de 1920, Huxley había emergido como uno de los mejores modernistas, junto a Virginia Woolf, James Joyce, D. H. Lawrence y T. S. Eliot. Brave New World (1932) consolidó aún más su reputación.

En enero de 1933, inspirado por su amigo D. H. Lawrence, Huxley partió a explorar México. Zarpó de Liverpool hacia las Antillas, haciendo escala en Barbados, y luego en Trinidad, Caracas, Colón, Jamaica, Honduras Británica y Guatemala. Su última parada fue México, donde su amigo Roy Fenton encontró a Huxley "muy diferente de lo que esperaba tras leer sus libros. Su actitud me pareció bastante humilde en ocasiones… Era como si estuviera buscando algo. ¿Cómo decirlo? Parecía buscar una experiencia".


Sobrecubierta de la primera edición
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Es muy posible que Huxley haya encontrado en México la experiencia que buscaba. Su primera biógrafa, Sybille Bedford, dijo que durante el viaje habló de "lo inalcanzable, del México primitivo, del México salvaje". La visita de Huxley lo desafió a ver el mundo de otra manera y resultó en la publicación de su tercer libro de viajes, Beyond the Mexique Bay (1934).

En el libro, Huxley describió cómo, frecuentemente bajo un "calor agobiante", viajó en automóvil, hazaña nada menor en 1933. Uno de sus vehículos carecía de bocina y de freno de pie. Otra parte del trayecto la realizó en tren, viajando en vagones "genuinamente antiguos", donde la muchedumbre de pasajeros con su "vasto e innumerable equipaje" le pareció "profundamente cómica".


Estatua maya
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Como le interesaba la civilización maya, Huxley dedicó mucho tiempo a visitar las ruinas en Guatemala y en el Yucatán. Quedó "desconcertado ante el espectáculo de tanto dominio técnico desplegado por un pueblo que contaba con recursos técnicos tan precarios". De la escultura maya escribe: "No hay sexo en el arte de los mayas; pero ¡cuánta muerte!"

Huxley se circunscribió al sur de México. El paisaje, con su "exceso de luz tropical", le fascinaba y le intimidaba a la vez. Le inquietaban las barrancas, que veía como "heridas horribles en la tierra". Eran "trampas mortales puestas en tu camino por algún diablo insufriblemente burlón". Y las vastas colinas, peladas y absolutamente áridas, eran "grandiosos emblemas de una desesperanza perfecta". Había, pensó, "algo profundamente aterrador en esta inmensa e indefinida ausencia del paisaje mexicano".


La bahía de Mexique de Huxley
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Huxley no andaba con rodeos respecto a los aspectos desagradables e incómodos del viaje por México: los hoteles eran "inhóspitos"; los pueblos, "lúgubres". Arrugaba la nariz ante la vulgaridad de tanto arte presuntamente tal, y ante el deterioro general del "gusto". Consideraba que los "entusiasmos intemperantes e histéricos" que los turistas prodigan a la artesanía de Oaxaca eran exagerados. No había, opinaba, "ninguna razón para afirmar que las pequeñas y bonitas complacencias de los indios mexicanos son obras de arte intrínsecamente significativas".

Otro crítico, Drewey Wayne Gunn, dice que Beyond the Mexique Bay fue "un libro de viajes de la mente de Huxley". En efecto, México se convirtió en el lienzo sobre el que Huxley desarrolló libremente sus pensamientos sobre toda una serie de temas. Acerca de los indígenas de México, dijo que, si bien son "primitivos", también percibió sus virtudes, en especial su "integridad humana". Y planteó una pregunta importante, que sigue siendo relevante hoy: "¿Podemos hacer evolucionar una nueva sociedad que combine las virtudes de los primitivos con las de los civilizados, pero que no exhiba los vicios de ninguno de los dos? ¿Cuánto de lo que es bueno en la civilización norteamericana puede importar México y seguir siendo mexicano?"


Baile de los Conquistadores
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La presencia perenne del catolicismo en México, especialmente entre los indios, también captó la atención de Huxley. Consideró la religión mexicana un "asunto de magia, fetichismo y actividad social… un pretexto para fiestas". Encontró "extraordinario" el baile de los conquistadores, un festival durante el cual los indígenas "exaltan el heroísmo no de su propio pueblo, sino de los hombres que los redujeron a la servidumbre; no de quienes resistieron a los tiranos, sino de los tiranos mismos".

La depresión económica mundial de la década de 1930 dejó a México en una situación precaria. Huxley encontró que muchas comunidades sufrían gravemente. Fue durante esos años que comenzó a formular una filosofía de sociedad racionalmente planificada sobre principios equitativos. Al visitar una finca cafetalera, observó cómo los miembros más acomodados del mundo occidental disfrutamos de una bebida cuya existencia depende de "una enorme reserva de mano de obra de color explotable".


Huxley en 1934
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Como escribía durante el ascenso de "líderes de masas" como Hitler y Mussolini, Huxley dedicó mucho tiempo a reflexionar sobre la naturaleza del nacionalismo, al que llamó una "filosofía de odio innecesario y artificial". La "emocionante distracción" y los "circos políticos" que los matones fascistas de Europa urdían estaban "llenando cabezas vacías de banderas y verborrea y bandas de metal y histeria colectiva".

Luego a Puebla con su plaza brillante y bulliciosa. Después a Cholula, "literalmente burbujeante de cúpulas redondas"; y a la Ciudad de México, que Huxley encontró como un "desierto de urbanismo e industrialización". Durante las semanas que pasó allí, se sintió de mal humor y concluyó que la ciudad, con su desesperante pobreza, "era un argumento contra nuestro actual sistema económico".


Brave New World (1932)
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Paul Fussell, en su libro Abroad: British Literary Traveling Between the Wars, consideró que Huxley mostraba "la dificultad que experimenta la mente civilizada al enfrentarse a México". Es cierto que México frecuentemente desconcertó a Huxley, y a veces francamente lo irritó; pero lo que admiro de Beyond the Mexique Bay es su sincero intento por penetrar un país que no dejaba de desafiarlo cultural, artística y espiritualmente.

A bordo del barco de regreso a Inglaterra, Huxley releyó la novela mexicana de D. H. Lawrence, La serpiente emplumada, que ahora le pareció un "fracaso artístico". (Véase mi "DH Lawrence en México" en Lokkal, 16 de julio de 2023.) El retorno al "primitivismo" que Lawrence propugnaba, "la supremacía y la justeza de la sangre", era, concluyó Huxley, una ilusión. En su siguiente novela, Eyeless in Gaza (1936), se despidió de la filosofía lawrenciana de la "energía primordial reptante". Había más en la vida humana que eso. "Existían otros propósitos y organizaciones ulteriores que no debían ignorarse", escribió. La visita de Huxley a México en 1933 lo ayudó a confirmar esa convicción.


Aldous y Maria Huxley
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Philip Gambone, profesor jubilado de inglés en preparatoria, también enseñó redacción creativa y expositiva en Harvard durante veintiocho años. Durante más de una década, sus reseñas de libros aparecieron regularmente en The New York Times. Phil es autor de siete libros. Su memoria, As Far As I Can Tell: Finding My Father in World War II, fue nombrada uno de los Mejores Libros de 2020 por el Boston Globe. Su nueva colección de cuentos, Zigzag, fue publicada el año pasado por Rattling Good Yarns Press. Sus libros están disponibles en Amazon, Aurora Bookstore, y en la librería de la Biblioteca.

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