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6 de septiembre 2026
por Charles Miller
Hace varios años volé a Boston para asistir a una conferencia de seguridad informática que reunía a algunos de los principales expertos del campo. Conocía personalmente a algunos de los ponentes por correo electrónico, pero nunca nos habíamos visto en persona, así que aproveché la oportunidad. Como suele suceder, una anécdota aparentemente menor es una de las cosas que ahora más destaca en mi memoria de aquel evento. Una de las ideas más interesantes planteadas durante el panel de discusión fue la aportación del respetado investigador en seguridad informática y redes William "Ches" Cheswick. Surgió mientras opinaba sobre el conflicto inherente entre lo "espeluznante versus lo conveniente". Todos quieren que todo en su vida sea conveniente, y sin embargo la conveniencia empieza a acercarse a lo espeluznante cuando uno de repente se da cuenta de hasta qué punto su smartphone ahora lo está espiando.
Cheswick señaló que en siglos pasados los caballeros de posición acomodada a menudo tenían un mayordomo o sirviente personal que terminaba enterándose de casi todo sobre su patrón. Conocía sus gustos y disgustos, hábitos, finanzas; conocía su historial médico, sus requisitos dietéticos, y mucho más. Probablemente sabía si usted engañaba a su esposa, además de otros detalles íntimos. En resumen, su mayordomo lo sabía todo sobre usted porque eso era lo que se necesitaba para cumplir con sus deberes; y usted confiaba en su discreción.
Ches continuó diciendo que andaba rondando librerías de libros antiguos con la esperanza de encontrar una vieja guía para mayordomos que definiera cuáles eran las reglas del mayordomo en los siglos XVIII y XIX, porque eso podría servir de guía para quienes hoy diseñan software de cómputo. La razón de esto es obvia. Hoy su smartphone cumple muchas de las responsabilidades que un mayordomo pudo haber desempeñado en siglos anteriores, sabe más sobre usted de lo que usted cree; y como tal debería tener un código de conducta.
Incluso después de expresar las preocupaciones de privacidad antes mencionadas, Cheswick levantó su smartphone y dijo "YO QUIERO que mi teléfono lo sepa todo sobre mí". Para que ese sentimiento se vuelva algo común, los programadores de software necesitan encontrar la manera de enseñarle discreción a los smartphones, así como un sentido de moralidad.
¿Debería su smartphone notificar a la policía cada vez que detecte que se cruzó la calle indebidamente? ¿Y qué tal una infracción más seria como estacionarse en un lugar para discapacitados? ¿Debería mandarle un correo a su cardiólogo con copia a su esposa cada vez que se atasca con una Big Mac y dos órdenes de papas? ¿Y qué tal la conversación que escuchó a escondidas sobre ciertos asuntos fiscales? Años atrás, se suponía que su mayordomo sabía cuál era su responsabilidad si usted hacía algo seriamente malo o ilegal, pero ¿dónde deberían trazarse los límites? ¿Cómo se le enseña a una pieza de hardware electrónico un código de conducta apropiado? ¿Y cómo se define "apropiado"?
Durante ese panel de discusión también se señaló que confiar en su mayordomo del celular probablemente será algo generacional. Los jóvenes de hoy publican alegremente los detalles más escabrosos de sus vidas en Facebook pensando que no hay ninguna desventaja. Claro, eso es antes de que aprendan que "el internet es para siempre" cuando años después se sientan para una entrevista de trabajo o se postulan para un cargo público. Los carcamales de mi generación somos por lo general más prudentes y cautelosos sobre quién tiene acceso a nuestra información personal.
Que un smartphone espíe las actividades de su dueño puede ofrecer conveniencia y personalización, como recomendaciones dirigidas, acceso más rápido a la información, y potencialmente una mejor seguridad personal. Podría hacer que la vida diaria funcione con más fluidez al predecir necesidades o coordinar horarios. Las desventajas son potencialmente significativas y podrían erosionar la privacidad, permitiendo un perfilamiento no deseado que lleva a la manipulación mediante publicidad dirigida. Existe el riesgo de consecuencias personales, legales, o financieras si datos sensibles se filtran o se usan indebidamente. Los usuarios podrían sentir que tienen menos control, sin entender cómo manejar su huella digital, y darse cuenta tardíamente de que lo conveniente puede estar a solo un paso de lo espeluznante.
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Charles Miller es un consultor informático independiente con décadas de experiencia en TI y un tejano con un amor de por vida por México. Las opiniones expresadas son suyas. Puede ponerse en contacto con él al 415-101-8528 o al correo electrónico FAQ8 (at) SMAguru.com.
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