Magazine Home
La novela titánica de Carlos Fuentes

Carlos Fuentes (1987)

English
11 de enero de 2026

por Philip Gambone

Entre las asombrosas veinticinco novelas que Carlos Fuentes escribió a lo largo de su extensa y distinguida carrera literaria, La muerte de Artemio Cruz (1962) está considerada como una de las obras maestras del autor. No es una lectura fácil, pero nadie seriamente interesado en la literatura mexicana moderna debería rehuir este prodigioso logro. Como señala Lanin A. Gyurko, profesor de español en la Universidad de Arizona, el personaje titular es "un individuo titánico al que se le otorga la grandeza y la complejidad necesarias para erigirse como símbolo de toda una nación".

La grandeza y la complejidad no solo caracterizan al personaje principal, sino a la novela en su conjunto. El libro salta en el tiempo de manera no lineal, y la historia se despliega a través de puntos de vista cambiantes, a menudo en un estilo de flujo de conciencia. Lectores que busquen una narración directa, advertidos quedan. Navegar la trama de Artemio Cruz requiere esfuerzo. Pero es una novela que bien vale la pena.

Al inicio, Cruz yace en su lecho de muerte. Abre un ojo y se ve reflejado en los cuadros de vidrio cosidos a un bolso de mujer. "Soy esto", piensa. "Soy este viejo con facciones partidas por los cuadros desiguales del vidrio." La fragmentación—de imágenes, recuerdos, tiempo, narradores, puntos de vista—está en el corazón de Artemio Cruz. A través de su estructura astillada y laberíntica, Fuentes intenta dar sentido a los elementos dispares no solo de la vida del protagonista, sino también de la historia enmarañada y trágica del México del siglo XX.

Fuentes mencionó con frecuencia el enorme impacto que la película de Orson Welles Citizen Kane tuvo en él como escritor. La muerte de Artemio Cruz es quizá su homenaje más evidente a ese filme. Al igual que Kane, Cruz comienza como un joven pobre—idealista e inocente al principio—que se une a la Revolución solo para verla degenerar en facciones enfrentadas, un caos que él explota descarada y audazmente para su propio beneficio. Ahora, mientras agoniza, despertando ocasionalmente para dar órdenes, Cruz prefiere mantener los ojos cerrados al mundo exterior y demorarse en sus recuerdos, su imaginación, sus delirios, la enorme y compleja red que ha sido su vida.


Orson Welles
*

De un lado a otro del tiempo, la novela nos ofrece viñetas de la vida de Cruz. Lo vemos como un hombre de voluntad de hierro, enorme orgullo y ambición rapaz, acostumbrado a mandar y a atacar, un hombre que ha controlado una vasta red de negocios. Entre los muchos "mensajes" que Fuentes plantea en su saga, hay uno claramente político: México ha sido traicionado por la codicia de hombres como Artemio Cruz.

México—un país de "contingencias absurdas", un país destrozado por la Revolución, un país "incapaz de tranquilidad, enamorado de la convulsión"—es un personaje central en esta novela. Cruz, antes un revolucionario ardiente, se ha convertido en el nombre del "nuevo mundo surgido de la guerra civil". Para él, México es la "desventurado país que a cada generación tiene que destruir a los antiguos poseedores y sustituirlos por nuevos amos, tan rapaces y ambiciosos como los anteriores". Cruz es uno de esos nuevos dueños, y su rapacidad es implacable. Toda persona en su camino no es más que otro obstáculo que le impide alcanzar los objetos de su deseo. Todo o nada: así juega el juego. "Pierde el poder y te chingan", es su lema. "Eres quien eres porque supiste chingar y no te dejaste chingar".


Combatiente en la Revolución Mexicana
*

La vida amorosa de Cruz ha sido tan escabrosa como su vida empresarial y política. Su esposa lo aborrece. "Yo puedo vengarlo en secreto y a lo largo de toda la vida", piensa. "Comparaba los días felices de la niñez con este galope incomprensible de rostros duros, ambiciones, fortunas derrumbadas o creadas de la nada, hipotecas vencidas, intereses caducos, orgullos sometidos".

Tan vil como es Cruz, Fuentes también nos muestra cuánto sufre: por el amor perdido, por la forma en que la Revolución degeneró, por el hecho ineludible de su propia mortalidad. "Algún día, no habrá ni luz, ni calor, ni vida…. Habrá sólo la unidad total, olvidada, sin nombre y sin hombre que la nombre: fundidos espacio y tiempo, materia y energía. Y todas las cosas tendrán el mismo nombre ... Ninguno". Enmascara sus decepciones y su miedo en cinismo, frialdad, vulgaridad y un realismo despiadado.


Balzac
*

Fuentes se veía a sí mismo como el Balzac mexicano, y esos dones literarios balzaquianos están plenamente presentes en Artemio Cruz—la atención aguda y rica al detalle; la prosa suntuosa; las escenas bellamente dramatizadas; el exuberante abrazo de la complejidad. "Un aristócrata del estilo", llamó Fuentes un reportero del New York Times. Considérese este pasaje maravilloso en el que Cruz reflexiona sobre su país:

"Lo recordarás y no es uno; son mil países con un solo nombre. Eso lo sabrás.Traerás los desiertos rojos, las estepas de tuna y maguey, el mundo del nopal, el cinturón de lava y cráteres helados, las murallas de cúpulas doradas y troneras de piedra, las ciudades de cal y canto, las ciudades de tezontle, los pueblos de adobe, las aldeas de carrizo, los senderos de lodo negro, los caminos de la sequía, los labios del mar, las costas espesas y olvidadas, los valles dulces del trigo y el maíz, los pastizales norteños, los lagos del Bajío, los bosques delgados y altos, las ramas cargadas de heno, las cumbres blancas, los llanos de chapopote, los puertos de la malaria y el burdel, el casco calcáreo del henequén, los ríos perdidos, precipitados, las horadaciones de oro y plata, los indios sin la voz común, voz cora, voz yaqui, voz huichol, voz pima, voz seri, voz chontal, voz tepehuana, voz huasteca, voz totonaca, voz nahua, voz maya, la chirimía y el tambor, la danza terciada, la guitarra y la vihuela, los plumajes, los huesos delgados de Michoacán, la carne chaparra de Tlaxcala, los ojos claros de Sinaloa, los dientes blancos de Chiapas, los huipiles, las peinetas jarochas, las trenzas mixtecas, los cinturones tzotziles, los rebozos de Santa María, la marquetería poblana, el vidrio jalisciense, el jade oaxaqueño … los traes y te pesan, son losas muy pesadas y se te han metido al vientre"


Cortés
*

Lanin Gyurko señala que Fuentes construyó ingeniosamente a su personaje principal como un símbolo tanto de Hernán Cortés, el conquistador de México, como de Moctezuma, el emperador azteca que exige sacrificios de sangre para renovarse. "La lucha desesperada de Cruz por el renacimiento y la autotrascendencia", escribe Gyurko, "simboliza a la nación que una y otra vez a lo largo de su historia sanguinaria ha luchado por recrearse". La vida de Cruz "constituye la advertencia de Fuentes a sus compatriotas sobre los peligros extremos … que podrían resultar del fracaso de México para unificar los fragmentos del yo nacional—sus diversas clases, las masas empobrecidas y enfermas por un lado y su élite económica y social por el otro, sus identidades indígena y criolla, su herencia precolombina y su presente comercial y tecnológico".

Muchos lectores de hoy quedarán impactados por las similitudes entre Artemio Cruz y el actual ocupante de la Casa Blanca. Mientras agoniza, Cruz piensa: "Legarás las muertes inútiles, los nombres muertos, los nombres de cuantos cayeron muertos para que el nombre de ti viviera; los nombres de los hombres despojados para que el nombre de ti poseyera; los nombres de los hombres olvidados para que el nombre de ti jamás fuese olvidado. Legarás … un poder sin grandeza, una estulticia consagrada, una ambición enana, un compromiso bufón, una retórica podrida, una cobardía institucional, un egoísmo ramplón" Estas palabras me resultan inquietantemente premonitorias.

Para algunos lectores, como el novelista y escritor de viajes estadounidense Paul Theroux, La muerte de Artemio Cruz es "una versión mexicana densa y recargada de Citizen Kane". Para muchos otros, entre los que me incluyo, es una obra de arte magnífica. En la soberbia traducción al inglés de Alfred MacAdam, es una empresa accesible, aunque exigente. Los lectores no familiarizados con Fuentes tal vez quieran comenzar con una novela más corta y "fácil", Gringo viejo, sobre la cual escribí en mi columna titulada "Abre bien los ojos, miss Harriet" (Lokkal, 12 de enero 2025).


Gringo viejo
*

**************

Philip Gambone, profesor jubilado de inglés en preparatoria, también enseñó redacción creativa y expositiva en Harvard durante veintiocho años. Durante más de una década, sus reseñas de libros aparecieron regularmente en The New York Times. Phil es autor de siete libros. Su memoria, As Far As I Can Tell: Finding My Father in World War II, fue nombrada uno de los Mejores Libros de 2020 por el Boston Globe. Su nueva colección de cuentos, Zigzag, fue publicada el año pasado por Rattling Good Yarns Press. Sus libros están disponibles en Amazon y en la librería de la Biblioteca.

**************
*****

Por favor contribuya a Lokkal,
Colectivo en línea de SMA:

***

Descubre Lokkal:
Navegue por el muro comunitario de SMA a continuación.
Misión

Visita la red social de SMA

Contact / Contactar

Subscribe / Suscribete  
If you receive San Miguel Events newsletter,
then you are already on our mailing list.    
Click ads

Contact / Contactar


copyright 2026