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La Gran Tormenta del Final de Junio

Por Cesar Arias de la Canal
Desde el Boletín de El Charco del Ingenio

A todos nos sorprendió la inusual tempestad nocturna, con sus vendavales y gran caída de agua y granizo. Y al día siguiente pudimos enterarnos de los daños múltiples que causó en la zona urbana de San Miguel. También pudimos ver imágenes de los copiosos caudales corriendo por las calles céntricas, así como los cúmulos de lodo y piedras arrastrados por el agua. Estos aluviones fueron particularmente intensos en dos arroyos al noreste de la ciudad: el arroyo del Atascadero (Santo Domingo), y el pequeño arroyo contiguo del Saramago, que desemboca en la Presa del Obraje. ¿Por qué tal estrago por una lluvia de duró poco más de una hora? La respuesta no resulta tan compleja.

Hasta hace algunos años, las zonas altas ubicadas al noreste de la ciudad no estaban tan extensamente urbanizadas como lo están ahora. La tierra y su cobertura vegetal tenían la capacidad de absorber las lluvias intensas, reduciendo su escurrimiento a los arroyos hacia las partes bajas de la ciudad. Pero a partir del inicio de este siglo, cuando fue autorizada la urbanización intensiva de dichas zonas altas, la dinámica hidráulica se modificó radicalmente. Son cada vez más las superficies ocupadas por fraccionamientos, centros comerciales, industrias y construcciones diversas, las cuales se hallan cubiertas de cemento, impidiendo la penetración a la tierra del agua de lluvia. Se trata de cientos de hectáreas prácticamente selladas, que hacen que el agua escurra en grandes volúmenes a los arroyos naturales en dirección a la zona urbana.

Por citar sólo dos casos, la ladera natural del Atascadero, masivamente ocupada por el fraccionamiento Capilla de Piedra, fue privada de su capacidad de absorción del agua de lluvia, provocando el potente aluvión que anegó la calle de Santo Domingo la noche de la tormenta. Asimismo, los fraccionamientos recientes La Luminaria y El Deseo, imposibilitados para la filtración de agua pluvial, hicieron que un gran caudal ingresara al pequeño arroyo del Saramago, arrastrando lodos y piedras hasta bloquear la vialidad de Balcones y Montitlán. Estamos en el inicio de la temporada de lluvias. ¿Qué sigue?

Lamentablemente, la urbanización de las zonas altas, al noreste de la ciudad, continúa incontenible, incumpliendo los planes de ordenamiento territorial y aumentando año con año el riesgo de avalanchas e inundaciones en San Miguel de Allende.

¿Quién parará esta locura, parará..?

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César Arias de la Canal, de familia originaria de San Miguel de Allende, es abogado, egresado de la Escuela Libre de Derecho, estudioso y activista de los Derechos Humanos. Fue miembro de la Sección Mexicana de Amnistía Internacional, organización en la cual participó durante varios años.

Fue profesor titular en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, así como de la Universidad Veracruzana, en el Puerto de Veracruz, donde también ejerció el periodismo. Es autor de libros y publicaciones sobre temas sociales y ambientales.

En San Miguel de Allende, actualmente es presidente del Jardín Botánico y Área Natural El Charco del Ingenio, proyecto que fundó junto con otros sanmiguelenses y residentes en 1990. Ha participado en la creación de diversos proyectos comunitarios, como el centro cultural El Sindicato. Su participación en varios organismos civiles se ha orientado a la defensa del patrimonio natural y cultural, y es miembro del grupo ciudadano Va Por San Miguel de Allende AC.

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